“Es un jugador bueno de verdad, muy fuerte en el poste bajo a lo que suma un gran lanzamiento de tres puntos. Definitivamente es un problema enfrentarse a un jugador de este tipo, no sólo para nosotros, sino para cualquier equipo del campeonato”. De esta manera definió Mike Davis, técnico de los Hoosier de Indiana, al jugador que les apartó a un lado en la lucha por el título de la NCAA del año 2002.
El antiguo jugador de los Oklahoma Sooners al que nos referimos es Aaron McGhee, un ala-pivot al que la altura (2.04 metros) y la fortuna no permitieron jugar en la NBA. Creció en Chicago viendo a los Bulls. “Jordan y Pippen son mis jugadores favoritos, me encantan los jugadores capaces de hacer cosas increíbles sobre la pista” comenta McGhee.
Después de ser All-American y uno de los más importantes jugadores de Instituto de todo EEUU, McGhee se decantó por la universidad de Cinncinati. Allí no contó con demasiadas oportunidades, el motivo, Kenyon Martin en su año del Draft.
Abandonó la universidad para jugar en Vincennes, un junior college en el que Kelvin Sampson vio a un jugador con mucho potencial, capaz de convertirse en la piedra angular de su proyecto con Oklahoma State. El jugador de Chicago era muy superior a sus rivales, pero no necesitaba esforzarse demasiado para lograrlo. Este motivo llevó a Sampson a ser muy severo con el jugador, “Al principio no entendía porque era tan duro conmigo, pero con el tiempo me he dado cuenta que hizo de mí un jugador muy trabajador y disciplinado” aseguró McGhee.
En España tuvimos la suerte de ver jugar a este fabuloso jugador en la liga LEB. Una competición pequeña para un jugador con tanto potencial. La muestra, los 15 puntos y 6 rebotes que consiguió promediar en la temporada y media que pasó en la Península Ibérica.
Sin hacer mucho ruido llegó McGhee a Torrelavega, procedente del Pesaro italiano. Los cántabros no consiguieron el objetivo inicial del ascenso, pero McGhee mostró que la liga LEB era poco nivel para él. Al año siguiente, el CB Granada consiguió hacerse con los servicios del jugador ofreciendo un contrato de dos años con la intención de lograr el ascenso y mantener al jugador en la ACB.
El conjunto granadino ascendió, gran culpa del éxito de aquella temporada le corresponde a McGhee, pero los máximos dirigentes del cuadro andaluz rompieron el contrato, una decisión que valora el propio jugador para nosotros. “Yo quería jugar en Granada en la ACB, ayudé al equipo a lograr el ascenso, tenía la esperanza de jugar pero los directivos del club decidieron ir en otra dirección. Fue un golpe muy duro para mi, pero yo entiendo que esto es un negocio”.
McGhee dejó España, triunfando en la LEB, pero sin tener la oportunidad que se había ganado en la liga ACB. Otro duro golpe más para el jugador, que tras conseguir el premio al mejor jugador del prestigioso torneo de Portsmouth, previo al Draft de la NBA, no logró ser seleccionado por ningún equipo. “Yo entiendo que es un negocio, pero lo pasé muy mal porque en Portsmouth yo estuve a la altura, mostré un gran nivel” afirma McGhee quién también nos comenta que “Creo que todo ocurre por alguna razón y el no ser elegido me abrió el camino de otras ligas, conocer nuevas culturas y disfrutar importantes éxitos”.
Éxitos como por ejemplo la liga que ganó con el todopoderoso Maccabi Tel-Aviv israelí. “Yo me divertí mucho allí. El Maccabi es un equipo con mucha tradición en el baloncesto europeo, me dieron una oportunidad y realicé grandes partidos allí” nos cuenta McGhee quién valora el campeonato de Israel como “una buena liga en la que puedes ganar experiencia y mejorar como jugador, aunque fuera de la NBA, la mejor liga es la liga española”.
La liga ACB debería ser la próxima parada de McGhee. El de Chicago ha hecho méritos más que suficientes para volver a España y no a la precisamente a la liga LEB. “Siempre he creído en mi, jugar en muchos países diferentes me ha hecho madurar como jugador y ahora estoy realmente preparado para jugar en una liga tan exigente como la ACB” sentencia el jugador.