El nombre de Michael Crowell quizá no sea muy recordado por los aficionados al deporte de la canasta en Cantabria. Más que nada por que el alero de Florida apenas vistió durante cuatro meses la camiseta de los Lobos. Pero al igual que el boxeador Max Baer nunca se dejó tumbar pese a los duros golpes que recibía del baloncesto.
Santander fue la primera parada como profesional de Crowell una vez finalizado su periodo estudiantil en la Universidad de Idaho. Desde allí, solamente cuatro jugadores lograron el pasaporte a la NBA: Red Morrison, el tristemente fallecido y más destacado de todos ellos Gus Johnson, Raymond Brown y el ex jugador de la Penya Kaniel Dickens.
Tras un gran último año universitario con unos promedios de 10.9 puntos y 5.3 rebotes de media en los 28 partidos que disputó con los Vandals de Idaho, Crowell no tuvo fortuna en su asalto a la mejor liga del mundo. El primer gran varapalo para el jugador, pero no el último.
La puerta de la NBA se cerró, pero se abrió la de Europa. Quino Salvo fichó al jugador para su proyecto con los Lobos. El alero de 2.01metros de altura aceptó la propuesta rechazando otras más apetitosas económicamente hablando, pero con la esperanza de haber acertado. No fue así. Tal y como el propio Crowell relata: “El entrenador no contaba conmigo y no me dio la oportunidad para demostrar que se estaba equivocando. Por eso decidí irme”.
Y fue lo mejor que le pudo pasar, abandonar Santander, pese a que, como nos cuenta el propio jugador “Yo estaba muy a gusto en la cuidad, era muy bonita y la gente muy amable. Además teníamos una afición fantástica y una gran pista de juego”.
Su primera campaña en Europa finalizó en un equipo de nombre impronunciable (BC Scholz Recycling Weissenhorn para los más curiosos) en la categoría equivalente a la liga EBA en España. Allí Michael lo bordó.
Con la temporada de la liga inglesa ya iniciada. Davis Sterling, entrenador jugador de los Glasgow Rocks decidió arriesgar y fichar a Crowell y este no defraudo, convirtiéndose en uno de los aleros más fiables de la competición. Lo que le ha servido al joven jugador para fichar por el vigente campeón de la liga alemana, el Brose Basket, conjunto que disputará la Euroliga esta campaña.
Sin lugar a dudas, un gran premio que Crowell se ha ganado a pulso ya que no ha tirado la toalla en ningún momento y ha sabido seguir adelante con trabajo y sacrificio.